El papagayo de Humboldt. Por: Ernesto j. Guevara

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Existen comunidades que están a punto de perder su idioma, el que han hablado incluso por siglos. Hay estudios que afirman que esto ocurre en promedio cada pocas semanas debido a que los niños no aprenden la lengua de sus ancestros y quienes la hablan dejan de usarla. En América Latina existen aproximadamente 600 lenguas nativas, de las cuales dos tercios se encuentran bajo amenaza. La causa de esta situación tiene que ver con dinámicas sociales, culturales y económicas en las que unos modos y contenidos dominantes sobrepasan a otros que pierden vigencia. El problema, que se manifiesta no solo en América del Sur sino también en Europa, tiene entre sus consecuencias más importantes la pérdida de identidad de esos pueblos.

Para dar relevancia a este tema, el Centro Cultural Chacao está presentando la muestra “El papagayo de Humboldt. Voces indígenas“, una instalación sonora conformada por doce obras a cargo de quince artistas de la región. Curada por Alfons Hug, la exposición, que cuenta con el auspicio del Goethe Institute, reúne los trabajos de Adriana Barreto, Muu Blanco, Sonia Falcone y José Laura Yapita, José Huamán Turpo, Rainer Krause, Fabiano Kueva, Sofía Medici y Laura Kalauz, Erika Meza y Javier López, Priscilla Monge, Sandra Monterroso, Ellen Slegers y Gustavo Tabares.

Alfons Hug (Hochdorf, 1950), curador alemán con estudios en lingüística, literatura y cultura, ha mantenido un contacto estrecho con América Latina. En 2015 organizó la presencia de América Latina en la Bienal de Venecia, de la cual está muestra en La Caja del Centro Cultural Chacao es una adaptación. La alusión que plantea a Alexander von Humboldt (Berlín, 1769-1859) marca la influencia de enfoque del sabio alemán en el tratamiento del tema estudiado y el distanciamiento con respecto a una posible visión eurocéntrica. Esa mirada humboldtiana tiene que ver con la búsqueda de una implicación directa y experimental del sujeto en el estudio de una realidad que supera el entorno más inmediato. De allí el interés en favorecer puntos de encuentro entre artistas contemporáneos y el legado cultural de las comunidades indígenas en el sur de América. Si bien la curaduría valora el vínculo del arte con los problemas sociales, se cuida mucho de que las obras mantengan su condición artística en cuanto no caigan en lo panfletario o la denuncia directa.

Para esta exposición se partió de la anécdota que señala que en una de sus expediciones por el río Orinoco, Humboldt compró un papagayo que había sido el trofeo de una guerra entre tribus. Lo que llamó la atención del científico alemán era el hecho de que las palabras que el ave pronunciaba pertenecían al bando exterminado, cuyo sonido Humboldt anotó como último vestigio de esa lengua ya desaparecida. A partir de la potencia simbólica de esa escena, la curaduría tomó en cuenta para su selección la afinidad de los artistas con el legado lingüístico indígena actual, la relevancia histórica y cultural de las lenguas y del grupo étnico, el peligro de extinción latente y el atractivo estético que pudieran contener.

El resultado en sala es una exposición donde el despliegue visual es mínimo y donde un murmullo predominante se define a medida que el visitante se acerca a las campanas sonoras donde se encuentran cada una de las propuestas. Una vez allí es posible oír una narración en la lengua autóctona acerca de diversos aspectos de las culturas seleccionadas que fueron del interés de los artistas participantes. Un texto en la pared ofrece la traducción al castellano, con lo cual el visitante puede conocer la sonoridad y la realidad contenida en esas voces en peligro de extinción.

La exposición plantea un reto museográfico donde el visitante tendrá poco que ver. No obstante, la dimensión espacial se preserva en gran medida por el murmullo que envuelve la sala y por los desplazamientos que se proponen a través de las instalaciones. El sonido establece unas pausas y unos tiempos de atención diferente por parte del espectador quien se detiene y escucha un discurso que consta de un principio y final. Esta temporalidad es especialmente valiosa para este tipo de muestras donde se busca concienciar acerca de problemas tan urgentes como el futuro del acervo simbólico de nuestras comunidades originarias.

“El papagayo de Humboldt. Voces indígenas”. La Caja. Centro Cultural Chacao. Avenida Tamanaco, entre calle Mohedano y avenida El Parque, Chacao. Caracas. Del 13 de noviembre de 2016 al 8 de enero de 2017. Curador: Alfons Hug.

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