“La cantante calva”: 60 años sobre las tablas

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Fue la primera obra de la treintena larga que escribió el francés de origen rumano Eugène Ionesco (Slatina, 1909 – París, 1994). Se estrenó en el Théâtre de Noctambules en 1950. Pero desde el 16 de febrero de 1957 “La cantante calva” es representada cada noche (excepto los domingos) sobre el pequeño y encantador escenario de La Huchette, un teatro de bolsillo con capacidad para 90 espectadores y situado en una de las calles más bullangueras y turísticas de París.

La versión y la puesta en escena a la que asiste el público es la misma que la de hace seis décadas, firmada por el actor y director teatral Nicolas Bataille, amigo íntimo de Ionesco. No se ha tocado ni un pelo. Los mismos biombos verdosos, el mismo vestuario raído, la misma lámpara de mesa, los mismos 17 sonidos del péndulo… “¡Anda, son las nueve!”.

La intención de Ionesco era clara: desmontar los mecanismos y rutinas del uso del lenguaje, reírse de su uso y abuso y, partiendo de ahí, masacrar las rutinas y convencionalismos puestos en marcha cada día por el ser humano. Tres ingredientes, la angustia, la risa y el sinsentido, para contar el meollo de la cuestión: la soledad del ser humano, la insignificancia de su existencia.

La cantante calva –que ni es calva ni cantante, ni sale para nada en la obra- no empezó bien su camino. La crítica de París vapuleó esta “antiobra” (como la llamó el propio Ionesco) en su estreno de 1950. Pero fue en febrero del 57 cuando se gestó la leyenda. Nicolas Bataille y Ionesco alquilaron el Théâtre de la Huchette para representar las dos obras durante un mes, y solo pudieron hacerlo gracias al préstamo que les hizo el director de cine Louis Malle. El éxito fue instantáneo. La crítica, antes reticente o agresiva, se hizo unánime. Ionesco se puso de moda. Por las butacas de La Huchette empezaron a desfilar Raymond Queneau, Edith Piaf, Sophia Loren, Maurice Chevalier, Jean-Louis Trintignant, Jacques Tati, André Breton.

Roger Defossez es el actor que más veces ha salido al escenario de La Huchette en toda su historia. Ha interpretado más de 6.000 veces al Señor Smith, uno de los personajes de La cantante calva. Es además, el responsable artístico de la obra y heredero directo en ese rol de Nicolas Bataille, primer director artístico del montaje.

Frank Desmedt es el director del Théâtre de la Huchette, que estos días celebra los 60 años de la puesta en escena de Ionesco. El próximo 4 de marzo, el teatro acogerá la Noche absurda y un maratón de 24 horas de La cantante calva y La lección.Aquí en La Huchette todo es absurdo, los viejos son jóvenes y los jóvenes son viejos”, apunta Desmedt.

Ider Amekhchoun es el regidor de La Huchette desde hace 35 años. Una noche, otra más, justo antes de empezar la función, sale al patio de butacas por la puerta lateral. Dice lentamente: “La representación va a comenzar. Hoy tendrá lugar la representación número 18.491… por favor desconecten sus móviles. Que disfruten. Gracias”.

Por cierto, el Centro Cultural Chacao presentará desde el 10 de marzo una versión de La lección, dirigida por Leo van Schermbeek. Las entradas ya están a la venta en www.ticketmundo.com.

Con información de El País de España.

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