Jonathan Lara: La obra exige lo que quiere ser

La Feria Iberoamericana de Arte (FIA) no es solo uno de los eventos de arte más importantes de Venezuela, sino que cuenta, además, con los años suficientes para ostentar el respeto de América Latina. El año pasado el obstáculo fue el problema en la frontera y, esta vez, ha sido la crisis económica la que impediría el financiamiento y traslado de obras y curadores.

Sin embargo, la organización decidió llevar a cabo uno de sus proyectos emblemáticos: el Salón Jóvenes con FIA. Con la curaduría de Lourdes Peñaranda, presidenta del Museo de Arte Contemporáneo de Zulia (MACZUL), en esta ocasión se realizó el evento bajo el concepto “Estados Suspendidos”. Durante 3 meses, 19 jóvenes venezolanos trabajaron en distintas propuestas que competirían por el reconocimiento en uno de los eventos más importantes.

El jurado, integrado por María Luz Cárdenas, Víctor Fuenmayor, Jean Carlos Leal y Emilio Narciso, fue unánime. Cuando Peñaranda anunció al ganador, Jonathan Lara, este se encontraba en Aruba trabajando como Asistente de Museografía del primer Aruba Art Fest, bajo la curaduría del artista zuliano Luis Gómez.

El reconocimiento tendría, además, un componente emotivo para el artista marabino. Por primera vez, la XIX edición del Salón de Jóvenes con FIA se realizó fuera de Caracas y se trasladó a los espacios del MACZUL en la Universidad del Zulia. De esta obtuvo, hace unos años, la licenciatura en Artes Plásticas Mención Pintura y actualmente se desempeña allí como Asesor Artístico de la Dirección de Cultura.

—¿Cuál es la idea central en Lugar Equivalente?

— Es una extensión de mi obra. Normalmente, mi trabajo en la mayoría de los casos, es bidimensional y son impresiones serigráficas o algunas cosas trabajadas con elementos que tienen que ver con las expresiones de la gráfica. Son líneas y barras, un cúmulo de elementos lineales que buscan abrirse en el espacio. Por eso te digo que es una extensión de la obra. Además, es un trabajo que también busca adaptarse a una situación o a un espacio “x” porque es una muestra que también se puede reconfigurar de acuerdo a lo que ya tenga o disponga.

— ¿Cómo fue su proceso creativo desde su concepción hasta el resultado final que puede apreciarse en la sala uno del MACZUL?

—Es una idea que tiene, más o menos, un año y medio o dos, ya que comenzó como un proceso curatorial. El año pasado tuve una exposición individual en el MACZUL y, junto con el curador que fue Elsy Zavarce, estuvimos trabajando un grupo de obras. Entre ellas había un cúmulo de elementos que eran unas varas negras de, aproximadamente, tres metros. A partir de allí, surgió la primera idea. En el momento se abrió la convocatoria para participar en el Salón de Jóvenes con FIA, entre las ideas que tenía, propuse trabajar con un cúmulo de barras de menor tamaño. Surgieron otras ideas pero, junto a la curadora, se decidió desarrollar esa idea de las barras.

 

La trayectoria artística de Lara se remonta al 2006, cuando comenzó a participar en exposiciones nacionales e internacionales. Del MACZUL, ganó el primer lugar en el séptimo Salón de Jóvenes Artistas en 2011 y la Mención de Honor en las ediciones del 2014, 2012 y 2008.

Desde sus inicios, la composición artística de Jonathan Lara ha explorado el espacio bidimensional de la serigrafía sobre telas y otros soportes. En la XIX edición del Salón de Jóvenes con FIA, su propuesta se trasladó al espacio tridimensional. A través listones de madera pintados de negro, con patrones irregulares y repetitivos, el marabino dio forma a la instalación “Lugar Equivalente” en la sala uno del MACZUL.

—Parte de su obra emplea la técnica de la serigrafía, ¿qué rol desempeño el uso de listones de madera en esta propuesta?

—Como todo proceso es material que tenía a la mano y que conozco. Además, mi trabajo de bidimensionales suele ser montado por mí mismo y, de alguna manera, soy bastante cercano a los trabajos con madera. No soy carpintero pero puedo resolver algunas cosas sencillas como cortar listones o armar bastidores por mi cuenta. A pesar de todo, he tenido el acercamiento con otro tipos de materiales como el sintético o uso otras tintas; no me remito solo a la tinta serigráfica.

—En su obra, ¿cómo ocurrió esta transición del espacio bidimensional al tridimensional?

—Es un cambio muy lento. La verdad ya he ido trabajando el tema del espacio en ciertas situaciones como, por ejemplo, en la forma de montaje de algunas obras. A pesar de que sean bidimensionales, las obras tienen que estar bien dispuestas dentro de un espacio. Es una obra que se adapta a una situación, a un proceso, a un momento y a un espacio.

—Creo que es, como todo, un proceso orgánico…

—Sí, claro. Porque eso ocurre con todos los artistas. A medida que se va trabajando, la misma obra es la que exige qué es lo que quiere hacer: si quiere ser más grande, más pequeña, si quiere ser volumen o quiere ser video. Es como dices, un proceso orgánico y que va saliendo.

—A pesar de que hay un cambio de espacios parece recurrente en su obra el uso de líneas de una forma irregular y repetitiva, ¿Qué puede significar esto?

—Sí, personalmente tiene que ver con algo de obsesivo. Porque la repetición va generando efectos distintos. No es lo mismo hacer una línea y tener un resultado, que hacer 50 líneas y que cada una sea un resultado distinto. Entonces, a partir de estos resultados: patrones, manchas o errores se generan otras cosas. Se crea el movimiento, las texturas, entre otras, que ayudan a enriquecer la obra. Bueno, yo digo enriquecer pero para otras personas puede ser un proceso más simple o para otros un proceso más cargado.

—Es la primera vez que la FIA se lleva a cabo fuera de Caracas y con la particularidad de que esta vez sí se realiza en un museo,  ¿qué piensa sobre esto?

—Yo creo que el hecho de que sea en un museo le da un carácter más formal. Antes se hacía en el Centro Cultural BOD, que es una buena sala, pero que ahora sea un museo da otra expectativa. Los museos son especialistas en ciertas cosas, por ejemplo, puede abrirse más para que las obras tengan otras dimensiones formales y conceptuales. Por ejemplo, la primera vez que participé, hubo muchos cuadros, videos y obras pequeñas. En esta edición, en donde el museo tiene unas mayores proporciones, la mayoría de las obras son inmensas. Hay mucha expansión de la obra y de los artistas. Se da otra formalidad y otras oportunidades.

 

En esta decimonovena edición del Salón Jóvenes con FIA recibieron Mención de Honor los artistas Pedro Medina por su obra “Tengo un mensaje” y Ana Vargas por “Mapas Colectivos”. Además, fueron seleccionados los artistas Malú Valero por “Serie: Es una buena chica”, Ana Mosquera: “Macuto” y Ángel Leiva: “Propiedad sin título”, para optar al premio Colección Patricia Phelps de la Fundación Cisneros y Fundación Pivô, que consiste en una Residencia Artística en el Instituto Pivô en Brasil.

La muestra se inauguró el 10 de septiembre y estará hasta noviembre en la sala uno del Museo de Arte Contemporáneo del Zulia. La entrada es libre. Para más información sobre horarios de visita puede ingresar a: www.maczul.org.ve

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